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Las cajas se llenan, los visitantes van y vienen, los animales pasan hambre. Kody te da el resumen en cuanto abres la app.
El zoo es la segunda mitad de Gotcha 2.0. Tu colección deja de ser una lista y se convierte en un lugar: hábitats que construiste, caminos que trazaste y visitantes haciendo cola por ver los animales que capturaste.



Cada criatura del zoo está recortada de una foto que hiciste tú. Se mueven por su recinto con su tamaño real, y puedes acercarte y acariciar a uno.

Entran al aparcamiento y pasan los tornos. Cada hábitat al que pueden llegar caminando genera dinero que recoges en la caja. Uno sin camino no genera nada.

Un coliseo, un carrusel, estatuas, glorietas, estanques. Los monumentos son lo que convierte un campo con animales en un lugar del que la gente habla a sus amigos.

Empiezas con unas pocas parcelas rodeadas de bosque. Compra la siguiente, despeja lo que crece en ella y sigue. Siempre hay otra parcela, y siempre cuesta más que la anterior.

Pradera, selva, sabana, humedal, desierto, hielo. Traslada allí a tus animales y vivirán en su tamaño real, en un recinto que has pagado tú.
El que tienes al empezar. Hierba alta, una charca para beber y un tronco para quien quiera trepar por él.

El zoo se autoevalúa por lo que notaría un visitante: cuántos animales hay a la vista, cuánta variedad, qué monumentos has levantado, si el lugar está limpio y los animales parecen contentos. Sube todo eso y la puerta admite a más gente, y tu zoo asciende de categoría.

Alimenta animales, construye hábitats, traza caminos y decide en qué se va el dinero del día.

Cada uno sube de nivel a medida que lo cuidas, y un hábitat feliz produce más.

Catorce superficies, colocadas baldosa a baldosa, desde arena sencilla hasta un mosaico a la luz de la luna.

Hábitats, decoraciones, instalaciones y seis puestos rebajados que se renuevan cada noche.

Treinta niveles de recompensas por temporada, ganados jugando en lugar de pagando.
Las cajas se llenan, los visitantes van y vienen, los animales pasan hambre. Kody te da el resumen en cuanto abres la app.
Visita a otro coleccionista, recorre su zoo, mira qué ha construido con lo que ha capturado. Hasta puedes darle de comer a un animal suyo que llevaba demasiado tiempo esperando.
Cada ascenso, cada récord de visitantes, el mismísimo día de apertura. Al cabo de un mes, da gusto volver a repasarlo.
Sesenta y siete piezas de vestuario, una placa con tu nombre en la puerta y el animal que quieras en el cartel de entrada.
Seis puestos rebajados que desaparecen por la mañana, una oferta del día y un regalo gratis que mejora cuanto más dure tu racha.
Treinta niveles de recompensas por temporada, ganados jugando. La ruta gratuita es tuya la lleves acompañada de la de Gotcha+ o no.

Está en la puerta cuando abres la app, y te lo cuenta sin rodeos: lo que ha entrado durante la noche, quién no ha comido, y qué es lo que no impresiona a tus visitantes.
Bienvenido de vuelta. Estuviste fuera nueve horas y recaudamos 4.120 monedas.
Ascenso. Ahora eres un Parque Rural, y la puerta admite a cuarenta personas.
El boca a boca va flojo. Hace tiempo que no abres nada nuevo.

Las puertas se abren en cuanto tienes tu primer animal, y eso está a una foto de distancia.